No hay dos bodas iguales en estas páginas porque no hay dos parejas iguales. Lo que sí se repite es la manera de trabajar: escuchar primero, cuidar cada detalle y dirigir el día para que sus protagonistas solo tengan que vivirlo.
El sí, quiero. Confeti y música a la puerta de la Iglesia de Santo Domingo.
«Cada boda que acompañamos es distinta, porque cada pareja lo es.»
Un paseo al atardecer, sin prisa.
La emoción de los que más quieren.Cada papel, cada firma, cada promesa.
Los clásicos nunca fallan.Complicidad antes del gran momento.
Y nosotras siempre cerca, también cuando cae la noche.
Los detalles que se recuerdan.
Las galerías completas de cada boda se publican con el permiso de sus protagonistas. Para nosotras, ese respeto es tan importante como la boda misma.